Los empastes dentales, técnicamente llamados obturaciones, se utilizan para reemplazar la parte dañada de un diente. Se elimina el tejido careado y se reemplaza por el material obturador, con el objetivo de mantener el diente sano, respetando sus funciones y su estética.
Los empastes de amalgama (los del característico color metálico) se han utilizado mucho a lo largo de la historia de la odontología. Son empastes muy resistentes, que mantienen muy bien las funciones dentales, pero cuya tonalidad metálica no ayuda a conservar la estética dental.
Sin embargo, la ciencia va avanzando y surgen materiales más estéticos para empastar y reconstruir tus dientes. Hoy en día, las amalgamas dentales tienden al desuso y en nuestro país prácticamente han sido sustituidas por los composites o resinas compuestas.
En este artículo, exploramos la composición de los empastes de mercurio, sus riesgos asociados, las restricciones y las alternativas disponibles.
Composición y riesgos de los empastes de mercurio
Los empastes de mercurio, también conocidos como amalgamas de plata, han sido utilizados durante mucho tiempo en odontología debido a su durabilidad. En esta sección, vamos a analizar la liberación de mercurio en las amalgamas dentales de plata.
Comenzando por su composición, esta es principalmente de mercurio, plata, cobre, estaño y otros metales como el zinc. La proporción de mercurio en las amalgamas de plata es de aproximadamente un 50%, de ahí su nombre. Estos empastes están diseñados para ser resistentes y duraderos, lo que los convirtió en una opción muy popular en el pasado.
La preocupación más importante asociada a los empastes de amalgama es la posible liberación de mercurio en el cuerpo del paciente. Durante la colocación, extracción o manipulación de los empastes de amalgama, pequeñas cantidades de mercurio pueden ser liberadas en forma de vapores. Sin embargo, se considera que esta liberación de mercurio es mínima y no llega a ser suficiente para causar efectos tóxicos en el organismo.
Además, es importante destacar que la liberación de mercurio que se produce con los empastes de amalgama solo puede afectar a determinados grupos de personas de riesgo, como mujeres embarazadas, lactantes y niños menores de 15 años, para los que se han establecido, como veremos más adelante, algunas prohibiciones y restricciones en su uso.
En resumen:
- Las amalgamas de plata contienen mercurio en una proporción del 50%.
- El mercurio puede ser liberado en forma de vapores al quitar el empaste de amalgama.
- Esta liberación de mercurio se considera mínima y no causa efectos tóxicos en la mayoría de las personas.
- Se ha establecido una prohibición y restricciones de uso en determinados grupos de riesgo.
Grupos de población de riesgo y sus posibles efectos adversos
Como ya hemos avanzado, se ha identificado que ciertos grupos de población pueden ser más susceptibles a los posibles efectos adversos derivados de los empastes de mercurio. Son los niños menores de 15 años, las mujeres embarazadas y los lactantes.
En el caso de los niños, su exposición al mercurio puede interferir en el desarrollo neurológico. Y en cuanto a las mujeres embarazadas y los lactantes, el mercurio puede pasar a través de la placenta y la leche materna, afectando así al feto y al lactante.
Los posibles efectos adversos asociados a la exposición al mercurio incluyen trastornos del desarrollo neurológico, alteraciones en el sistema inmunológico, problemas renales y enfermedades cardiovasculares. Pero es importante tener en cuenta que estos efectos dependen de factores individuales y solo están vinculados a la exposición acumulativa de mercurio.
Por el mayor riesgo de sufrir estos efectos adversos potenciales, se han establecido restricciones y prohibiciones de uso de las amalgamas de plata en los citados grupos de población, con el objetivo de proteger su salud y bienestar.
Entonces, ¿las amalgamas de mercurio pueden perjudicar la salud?
Tenemos que concluir que no existen evidencias científicas disponibles para retirarse los empastes de amalgama clínicamente satisfactorios, excepto en pacientes alérgicos a alguno de sus componentes. La colocación y la retirada de la amalgama dental son los dos momentos en los que el personal sanitario puede inhalar alguna cantidad de mercurio, pero ello no causa ningún tipo de problema ni riesgo para el paciente.
Las amalgamas han generado desde hace tiempo controversia por llevar en su aleación mercurio, con la consiguiente alarma social. El Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos de España y el Colegio de Odontólogos de Cataluña recuerdan que, en la Unión Europea, el Comité Científico Europeo de Riesgos Sanitarios Emergentes, con el aval del Consejo Europeo de Dentistas y la Federación Dental Internacional, ha reiterado entre otros puntos que la amalgama dental no ha provocado nunca ninguna enfermedad sistémica que se haya podido comprobar a lo largo de toda la historia y según las continuas investigaciones científicas llevadas a cabo.
Solo se han observado pequeños efectos nocivos en forma de reacciones alérgicas a alguno de los componentes de la amalgama, que además son de fácil resolución. Se considera, por tanto, que no existe evidencia científica para retirar y reemplazar restauraciones de amalgama clínicamente satisfactorias, excepto en pacientes alérgicos a alguno de sus componentes.
Aclarando conceptos
Si en algunos países se prohíben las amalgamas de plata es únicamente por motivos relacionados con el medio ambiente (como, por ejemplo, por la liberación de vapor de mercurio en la cremación de cadáveres), y no debido a motivos nocivos para la salud bucal o general de los pacientes.
Con determinadas informaciones lo único que se consigue es confundir a la sociedad, atribuyendo a un compuesto (amalgama) las propiedades de los elementos que la constituyen (mercurio, plata…), que son bien distintas. La amalgama es un compuesto con unas propiedades distintas que las que tiene el elemento mercurio, por eso no hay que confundirlas. La amalgama no es volátil, sino que es un compuesto estable en relación con todos los compuestos alimentarios bucales, con la ventaja añadida frente a alguno de ellos (como las bebidas ácidas), que ni la atacan ni la descomponen.
Hay que tener en cuenta que durante la colocación y la retirada de la amalgama dental es cuando puede resultar más ‘peligroso’ exponerse a alguna cantidad de mercurio en forma de vapor, puesto que es cuando más se desprende, pero las personas más expuestas son los sanitarios. Para el paciente, en cambio, el efecto nocivo es insignificante gracias a la utilización de las técnicas clínicas apropiadas.
La persona que deba reemplazar una amalgama por el motivo que sea (deteriorada, filtrada…) debe solicitar a su odontólogo que utilice la técnica de aislamiento absoluto, consistente en aislar ese diente en concreto del resto de la boca con un plástico-goma, con el fin de evitar que todo el material removido penetre en el organismo.
Alternativas seguras y estéticas a los empastes de mercurio
La tendencia actual es utilizar composites como material obturador. Se trata de materiales resínicos que se presentan en diferentes tipologías, durezas y resistencias, lo que permite un uso más personalizado según la indicación en cada caso. Además, ofrecen una gran diversidad de gamas de colores blancos que se acercan al color natural de los dientes de cada paciente, pudiendo llegar a pasar desapercibidos. Así, el óptimo resultado estético final está asegurado.
Otra de las ventajas de los composites es el tipo de adhesión que tienen al diente. Se trata de una adhesión química, que combina un tratamiento de la superficie del diente con la utilización de un agente adhesivo. En cambio, con las amalgamas hay que conformar una cavidad de unas características determinadas porque se trata de una adhesión mecánica.
En resumen, se considera más conservador el uso de composites por las siguientes ventajas que ofrecen:
- Estética mejorada: una de las principales ventajas de los composites dentales es su capacidad para mimetizarse con el color de los dientes, lo que los hace prácticamente invisibles.
- Mayor adhesión: los composites se adhieren mejor a la estructura dental, lo que reduce el riesgo de filtraciones y caries secundarias.
- Conservación de la estructura dental: a diferencia de las amalgamas dentales de plata, los composites permiten una conservación más adecuada de la estructura original del diente.
- Proceso poco invasivo: la colocación de composites dentales suele requerir menos eliminación de tejido dental sano, lo que resulta en un proceso más cómodo y menos invasivo para el paciente.
- Menor sensibilidad postoperatoria: los composites apenas provocan sensibilidad dental después del tratamiento en comparación con las amalgamas de plata.
En definitiva, los composites dentales ofrecen una alternativa segura, estética y funcional a los empastes de mercurio.
Protocolo para la eliminación segura de empastes de amalgama
Para garantizar la eliminación segura de los empastes de amalgama, el consejo general es llevar a cabo un riguroso protocolo que asegure la protección tanto del paciente como del personal odontológico. A continuación, se presentan las recomendaciones y los pasos a seguir durante este proceso, que cumplimos a rajatabla en nuestra clínica dental:
- Utilizar equipos de protección personal adecuados, como guantes, gafas protectoras y mascarillas, para garantizar la seguridad del personal y evitar la inhalación de mercurio durante el procedimiento.
- Asegurarse de contar con una adecuada ventilación en la sala de tratamiento para minimizar la concentración de mercurio en el aire.
- Utilizar técnicas específicas de contención, como el uso de diques de goma, para aislar la pieza dental y evitar la ingestión accidental de partículas de amalgama.
- Emplear un equipo de aspiración de alta potencia para capturar y eliminar los residuos y partículas de amalgama de forma segura durante el procedimiento.
- Realizar cortes precisos en el empaste de amalgama utilizando instrumentos adecuados para facilitar su remoción y minimizar el contacto con el material.
- Evitar el uso de calor durante la eliminación, ya que puede aumentar la liberación de mercurio.
- Utilizar un irrigador dental para enjuagar la boca y asegurar la eliminación de cualquier residuo de amalgama.
- Limpiar y desinfectar adecuadamente todos los utensilios y equipos utilizados para evitar la contaminación cruzada.
- Disponer correctamente de los residuos de amalgama, siguiendo las normativas establecidas.
Al seguir este protocolo seguro de eliminación, se reduce significativamente el riesgo de exposición a altos niveles de mercurio y se protege la salud de pacientes y profesionales.
