Busco un buen dentista en Toledo y alrededores

Todos los que nos dedicamos a la odontología estamos acostumbrados a la inquietud, cuando no a la abierta hostilidad, de muchas personas que se aproximan por primera vez a nuestra clínica. Una mezcla de prejuicios relacionados con la profesión, malas experiencias previas, el hecho de enfrentarse a un mundo complejo y desconocido… les provocan buenas dosis de tensión e inseguridad.

Vaya por delante que la amplia mayoría de odontólogos que trabajan en este país se distinguen por su honestidad y profesionalismo. La exigua minoría de malos dentistas son fáciles de detectar y descartar.

 

Con este post, en SEDI, más que desenmascarar malos profesionales, pretendemos que los pacientes cuenten con recursos que les permitan adentrarse con más serenidad y eficacia en el mundo de la odontología, lo que les va a permitir, además, una mejor capacidad de decisión.

¿Qué debe cumplir un buen dentista?

Profesionalidad. Debemos conocer su formación, su especialidad y si se recicla adecuadamente. Podemos acudir al colegio de odontólogos más cercano para saber si tienen constancia del profesional que queremos contactar. Por otra parte, un dentista que no acude a talleres, conferencias, cursos… no está haciendo sus deberes. La odontología es una ciencia en constante crecimiento por lo que su aprendizaje no tiene fin. La profesionalidad no descansa únicamente en conocimientos sino también en la actitud, en el deseo de hacer bien las cosas.

 

Buen trato con el paciente. Es fundamental recibir un trato cuidado y cercano en todas las fases de contacto con la clínica. Una buena relación es fundamental para asegurar una correcta comunicación entre las partes y un adecuado funcionamiento de los procesos en marcha y alcanzar lo que ha venido en denominarse “alianza terapéutica”. Ésta consiste en un acuerdo entre el terapeuta y el paciente, basado en el respeto y el compromiso mutuos, para alcanzar un fin compartido: la salud de este último. Si, al acercarnos a una clínica dental, detectamos disrupciones en su atención al paciente, debemos permanecer alerta.

 

Calidad de materiales y tratamientos. No dudar en preguntar, preguntar y volver a preguntar (en este país tenemos poca costumbre) siempre sobre las marcas y materiales que usa la clínica y el tipo de tratamientos que ofrece. Nos deben asesorar e informar continuamente de todos esos aspectos para que seamos plenamente conscientes de sus pros y contras y tengamos un amplio margen de decisión. Si no nos informan debidamente o, algunos de los trabajadores de la clínica, no conocen las marcas o el tipo de materiales con  los que trabajan, ya tenemos elementos de juicio para empezar a dudar de ellos.

 

Precios. Mucho cuidado con los precios gancho: las gangas no existen en odontología. No podemos permitir que se regatee con los precios si ello supone una merma en la calidad de los productos y servicios. El precio no debe ser el único elemento a tomar en cuenta para decidirnos por un dentista u otro. Debemos hacer una prospección más general revisando los aspectos citados con anterioridad.

Antes de ir a la clínica

Boca a boca. Es un buen punto de partida, pero debemos tener cuidado porque un cliente habitual puede no ser muy crítico. Si tenemos una referencia indirecta (ejemplo: mi cuñado, el primo de mi hermana…) convendría ponernos en contacto con la fuente original.

 

Internet. En la actualidad, la red se ha convertido en la principal forma de obtener información.

 

Podemos conseguir dos tipos fundamentales:

 

– Indirecta: buscando en Google comentarios u opiniones de usuarios en foros o en plataformas similares que recomiendan o desaconsejan algunas clínicas o dentistas. Hay que tomar esta información con la debida cautela.

 

– Directa: visitando los medios digitales propios de los dentistas (web, redes sociales, blog…). En ellos podemos extraer una valiosa información de los productos y servicios y del tipo de trato que dispensan. Los Social Media ayudan a los dentistas (a cualquier profesional) a comunicarse con sus clientes (o posibles clientes) de una forma transparente y eficaz. Podemos vislumbrar aspectos corporativos en su web, elementos de competencia profesional en el blog, formas del trato al paciente en las redes sociales… Que una clínica no emplee los medios sociales no tiene porqué ser algo malo, simplemente no aprovecha las posibilidades que le ofrece la tecnología para centrarse en otras formas de comunicación.

En la consulta

La mayoría de los dentistas no cobran la primera cita con un paciente. Es el momento más adecuado para establecer valoraciones.

 

En nuestro país no existe una cultura del consumo muy desarrollada; la mayoría de nosotros somos “consumidores pasivos” ¿Qué quiere decir esto? Que no concebimos el consumo como una responsabilidad en la que debemos participar. Por el contrario, preferimos que nos lo den todo hecho y preocuparnos lo menos posible. Dicho de otra manera, nos ponemos rápidamente en manos de quien nos vende un producto o servicio sin hacer análisis o valoraciones de ningún tipo.

 

Lógicamente, esto es abrir las puertas a la incertidumbre.

 

Lo primero que tenemos que hacer al visitar la consulta de un dentista es cambiar a modo “consumidor activo”.

 

Desde el principio no dejes de observar la forma en que te están tratando (mal asunto si de primeras adviertes un trato inadecuado); el orden, la limpieza y la comodidad del lugar; como se dirigen los miembros de la clínica al resto de pacientes; en qué estado se encuentran los equipamientos que utilizan…

 

Ya sabes, no dejes de preguntar, preguntar y preguntar. No te cortes en llevar un cuadernito para tomar apuntes, no es un asunto de desconfianza, déjalo claro en la visita, es una cuestión de ser eficiente con el manejo de la información. La tensión que suele producir acudir a un profesional de la salud y una actitud poco proactiva, son el caldo de cultivo ideal para perder información importante . Pide todos los folletos que sean necesarios. Si te pueden mandar presupuestos o información relacionada con tus pesquisas, mucho mejor. Pregunta sobre el tratamiento que precisas: los materiales que van a usar, las marcas, los tiempos, los precios, las veces que vas a tener que ir a la consulta, etc.

 

No sientas ningún compromiso, todavía no existe, no tengas vergüenza en volver a llamar si quieres clarificar algún asunto. Puedes buscar en internet información sobre cualquier cosa que te hayan comentado. Puedes visitar más clínicas en Toledo y así tener más elementos de juicio.  Al final, vas a conocer mucho mejor el mundo en el que te adentras. Eso te va a ayudar a deshacerte de la inseguridad y la tensión y a adoptar una postura más serena y perceptiva, más adecuada para resolver exitosamente tu búsqueda.

 

Mucha suerte con todo. Aquí nos tienes para lo que necesites.