Nuestra ganadora de una cena para dos

Ayer tuvimos uno de esos días luminosos que hacen que sintamos con más energía el ejercicio de nuestra profesión.

 

A nuestra clínica se acercó la ganadora del sorteo de una cena para dos, que realizamos entre nuestros pacientes, María del Carmen Díaz, acompañada de su marido, Pedro Martín, un matrimonio afincado en el barrio toledano de Santa Bárbara. Recogieron el vale de la cena y estuvimos un rato charlando distendidamente.

 

Maricarmen nos comentaba cómo llegó a nosotros hace casi siete años, cuando iniciábamos nuestra actividad. Había tenido una mala experiencia con una prótesis que le colocaron en otra clínica dental que, como decía ella, “no la dejaba ni comer de los dolores y la inflamación que le producía”.

 

Su hija vive muy cerca de nosotros. Un día en que Maricarmen vino a visitarla se decidió a entrar en nuestro establecimiento. “No puedo estar más agradecida a la Doctora Celina. Mi calvario terminó ahí”. Conversamos sobre el tratamiento con implantes dentales que realizamos con ella. Mientras hablaba, siempre con una sonrisa afable y entusiasta, tomó la mano de nuestra responsable médico. ¡Qué emoción nos embargó a todos! No hay nada comparable al genuino agradecimiento de un paciente. Nada.

 

Hay muchos prejuicios que ponen alerta a la gente frente a los dentistas. Cuánto nos gustaría que supieran que para la mayoría de nosotros, el principal aliciente de nuestra profesión es vivir momentos como el de ayer.

 

Maricarmen se deshacía en elogios a Celina: “una gran profesional”, “me trató con mucho cuidado y delicadeza, casi no me hizo daño”, “y el trato, tan cercano”, “te sientes cuidada, sabes que te estás poniendo en buenas manos…”. Añadió, entre orgullosa y divertida, la sorpresa que causa entre sus amigas cuando les comenta que su dentadura, aunque parece natural, no lo es.

 

Después de ella, por nuestra clínica han ido pasando su marido, sus hijos, incluso sus nietos.

 

Al final de nuestro encuentro, el matrimonio nos comentaba que nunca habían recibido un regalo así de ninguna entidad con la que hubieran estado relacionados, que no salen mucho y que la cena iba a ser una buena oportunidad para disfrutar juntos.

 

Maricarmen, Pedro, esperamos que tengáis una velada tan especial como los momentos que hemos vivido con vosotros.  Os lo merecéis.